Lo peligroso de convertir la apariencia en identidad

He observado que hoy muchas personas han convertido la apariencia en identidad.

Y no, no estoy hablando de arreglarse.

Disfrutar la estética, la moda o verse bien no tiene nada de malo.
El problema empieza cuando la imagen deja de ser una expresión y se convierte en una necesidad emocional.

Cuando parecer reemplaza lentamente a ser.

Estos días vi varios posts hablando sobre cómo la ropa cambia la manera en que el mundo te recibe.

Y sí.
Eso pasa.

La sociedad responde rápido a lo visual. A la presencia. A ciertos símbolos.

Sería ingenuo negar que la apariencia influye en primeras impresiones.

Pero mientras más leía ciertos comentarios, más sentía que algo no terminaba de encajar.

Porque una cosa es reconocer que la imagen tiene impacto.

Y otra muy distinta es construir identidad alrededor de ser percibido.

Me acordé de The Devil Wears Prada.

Muchas personas hablan de la transformación de la protagonista como si la ropa la hubiera convertido en alguien inteligente o capaz.

Pero ella ya lo era antes.

La ropa solamente hizo que empezaran a verla diferente dentro de ese entorno.

Y lo más irónico es que ni siquiera era su ropa.

Era prestada.

Como si por un momento el mundo hubiera necesitado un disfraz para reconocer algo que ya existía.

Y quizá eso es lo que más me hace pensar de todo este tema.

He visto personas muy elegantes y profundamente vacías.

Y también personas sencillas con una presencia imposible de ignorar.

Porque después de cierto punto, la ropa ya no sostiene una conversación.
Ni el carácter.
Ni la tranquilidad.
Ni la identidad.

Y creo que ahí es donde muchas personas terminan perdiéndose.

Cuando sostener la imagen empieza a costar más que construir la vida.

Cuando la validación pesa más que la paz.

Cuando algunas personas terminan atrapadas intentando mantener una apariencia que desde fuera se ve perfecta… pero por dentro se siente como una cárcel.

Hay cárceles que no tienen barrotes.

Solo expectativas ajenas decoradas con estética.

Y tal vez por eso algunas vidas aparentemente perfectas terminan sintiéndose tan vacías.

Porque al final, la apariencia puede abrir ciertas puertas.

Pero nunca podrá sostener por sí sola a quien no sabe quién es cuando todo eso desaparece.

— Kesef Project